domingo, 31 de enero de 2010

LOS MEDIOS AUDIOVISUALES NO NOS SON AJENOS

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Aquí un video de un exégeta marplatense de Te pido un taxi.
Francamente imperdible.

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Nacho Molina reseña el libro en Radar Libros

(Aquí transcribimos la nota, ya que somos medio inútiles para adjuntar pedeefes. ¡Gracias por la onda!)

TODO SOBRE MI AMIGA

Más allá del género de “literatura para chicas”, Te pido un taxi recrea una historia de amistad femenina y la siempre particular experiencia de escribir un libro entre dos.

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Ni en la tapa ni en la contratapa: sólo en la página de legales, en letras pequeñísimas junto a los datos técnicos del libro, se anuncia que Te pido un taxi pertenece a una colección de chick-lit. Y una atención similar a la que –sólo en apariencia, claro– le dan los editores a ese hecho, deberían darle los lectores. Porque si bien sus narradoras cumplen con los requisitos (son mujeres de alrededor de treinta años, profesionales, sin hijos, conflictuadas sentimentalmente), la novela merece leerse sin los prejuicios que consideran al chick-lit (vocablo que se traduce como “literatura para chicas”, pero que conlleva algo despectivo en su diminutivo original) un género superficial y menor. Y no sólo porque las protagonistas traspasan sus límites; también porque el valor literario de sus páginas así lo amerita.

Julia y Bárbara, los personajes creados por Mercedes Halfon y Fernanda Nicolini para escribir su historia a cuatro manos –apropiándose cada una de una voz en capítulos intercalados–, atraviesan momentos difíciles. La primera acaba de cortar una relación de pareja y, en el mismo movimiento, de quedarse sin casa y sin negocio. La segunda pasa por relaciones efímeras e insatisfactorias y llegará a un punto de inflexión en su carrera laboral. Sus vidas son narradas en un tono más influenciado por el humor corrosivo de Lorrie Moore que por el romanticismo edulcorado de El diario de Bridget Jones. Sucede que estas chicas sufren por amor, sí, pero no quedan paralizadas a la espera de un príncipe azul que venga a solucionarles la vida; no recurren a eufemismos para hablar de cuestiones relacionadas a las drogas o al sexo (ilustrativa es, en tal sentido, la escena en que Bárbara califica a los invitados a una fiesta de acuerdo a la imagen que se hace de sus partes viriles); y no buscan vivir sus historias a través de los hombres sino que salen a buscarlas, como en el viaje que emprenden por la ruta y que desemboca en un trip de ácido en un campo de Lobos.

Te pido un taxi es, sobre todo, una novela acerca de la amistad femenina. Sus conflictos funcionan, en última instancia, como incentivos para cimentar esa relación honesta y desinteresada hecha en base a confesiones, largas charlas telefónicas e intercambios de prendas, risas y lágrimas. Las mujeres, en mayor o menor medida (según su edad y su entorno social), se sentirán identificadas. Y los hombres que se animen a meterse en ella experimentarán las mismas sensaciones que pueden atravesar al oír una conversación de chicas desde la habitación de al lado: asombro, indignación o pudor, pero jamás indiferencia.

Para un periodista, acuciado en su tarea cotidiana por la hora de cierre, el posible corset estilístico y los límites espaciales, incursionar en la literatura suele ser un problema: tanta libertad puede resultar abrumadora. Sin embargo, las autoras de Te pido un taxi (periodistas de oficio y casi debutantes en la ficción narrativa) supieron sacar provecho de esa libertad: se enfrentaron sin prejuicios al páramo que es una novela por hacerse y escribieron con soltura una historia en la que se destacan la fluidez de la prosa y el oído atento al coloquialismo para construir diálogos verosímiles y efectivos. A Halfon y a Nicolini les calza bien el traje de escritoras; sin pretensiones desmedidas, con humildad y elegancia, comenzaron a mostrarlo por una pasarela que debería extenderse más allá de la última página de esta interesante primera novela

domingo, 3 de enero de 2010

Más bajadas de bandera

Roka Valbuena -que siempre hace equilibro en la cuerda amor/odio con sus entrevistados- se reivindicó con las chicas y desde La voz del interior, después de una intensísima sesión de fotos, nos federalizaron.

Ah, no tenemos pruebas de haber salido al aire en el programa de Teté. Pero creanmé que dije "Muchas gracias y muy buen año para todos, es un placer estar en Qué Noche Teté".

jueves, 17 de diciembre de 2009

Todo lo que querían saber sobre TP1T y no se animaban a preguntar


Patricio Zunini de Eterna Cadencia lo preguntó (¡con miedo a que le criticáramos el vestuario!)

Reseña en El Federal

domingo, 13 de diciembre de 2009

Seguimos rosqueando

Y acá para la revista de Crítica, bajo el ojo curioso del amigo -y algo involucrado en el libro- Emilio Fernández Cicco y un fotógrafo que tenía la ilusión de que posáramos como modelos, pero bueno, no lo somos...

(hay que ir a la página 52)

lunes, 7 de diciembre de 2009

una nota

Mercedes Halfon y Fernanda Nicolini son dos periodistas de treinta y pico que escribían en un blog sobre el amor, el trabajo, los amigos y la familia desde la particular mirada de su generación. Hasta que les llegó un ofrecimiento: volcar todo eso en un libro. Así surgió “Te pido un taxi”, que sale este mes por Sudamericana. eBlog charló con ellas:

-¿Cuándo, cómo y por qué se les ocurrió el libro?
-En realidad el libro no se nos ocurrió a nosotras. Hace poco más de un año nos mandaron un mail desde Sudamericana sin mayores especificaciones: querían tener una reunión. En esos días de espera se nos ocurrieron miles de hipótesis, algunas algo disparatadas pero básicamente relacionadas con el blog que hacemos juntas desde hace cuatro años. Pero en ningún momento se nos cruzó la idea de una novela. Quizás porque las dos estamos más relacionadas con el periodismo o con el mundo de la poesía y no con la narrativa (¡aún no llegamos a las antologías de cuentos!). Así que cuando Florencia Cambariere, la editora que en ese entonces nos conocía solo por amigos en común, nos dijo que quería que escribiéramos una novela para la colección chic lit, quedamos medio desconcertadas. Una de nosotras se acobardó, la otra la cebó (no vamos a decir quién hizo qué, omertá), pero finalmente nos mandamos. Probablemente ser un poco outsiders –como narradoras, no como lectoras- nos ayudó a escribir sin prejuicios, a probar o discutir todo aquello que se nos iba ocurriendo y hasta a investigar y diseccionar, por decirlo de algún modo, narrativas que de por sí ya nos interesaban: desde las hermanas Bronte hasta Lorrie Moore.

-¿Cómo fue escrito?
-Como epígrafe del libro pusimos una frase de Marguerite Duras en la que dice que es imposible escribir de a dos. Es un poco en chiste pero también un poco en serio. Así que por cuestiones prácticas pero también para conservar la amistad y la armonía (somos mejores amigas, compartimos un blog, compartimos amigos, nos queremos), recurrimos a una decisión salomónica: nos dividimos los personajes. Los capítulos están narrados en primera persona, y de manera alternada, por Julia o por Bárbara. No son las mismas situaciones contadas desde puntos de vista diferentes, sino capítulos organizados según un tiempo sucesivo. A nivel escritura, si bien cada una escribió “en soledad” de acuerdo a un esquema que diseñamos previamente entre las dos, también nos hicimos de superyó la una de la otra: nos íbamos leyendo, corrigiendo y sugiriendo cosas en eternas sesiones de chat e incluso durante un retiro intelecto-espiritual en Mar del Plata: en marzo de este año nos internamos varios días a escribir, como dos perfectas jubiladas.

-¿Cuánto hay de ustedes dos en los personajes? ¿quién es Julia y quién es Bárbara?
-Bastante. Sobretodo en cuanto a la forma de escritura de cada una. Cuando empezamos a delinear a cada uno de los personajes (que fue algo que hicimos entre las dos, al principio) nos dimos cuenta que naturalmente a Fernanda le convenía escribir a Bárbara y a Mercedes escribir a Julia. Como todo dúo de ficción ellas dos son muy distintas, casi antitéticas, tipo “la pareja despareja”, y esos contrastes nos servían para llevar a un extremo tendencias naturales de cada una de nosotras al escribir. No es que no haya anecdotario personal, lo hay, pero puede estar cruzado en los personajes, y hay también mucha anécdota robada, escuchada a amigas, a amigas de amigas, y así.
Julia es un personaje más reflexivo, más colgado, está en un momento de su vida en que ir hacia adelante es imposible, entonces va hacia atrás: recuerda, analiza, se hace preguntas, reproches. Esto tenía que ver con la escritura de Mercedes. Bárbara en cambio no puede parar de accionar, actúa más rápido de lo que piensa y sus pensamientos son tipo máximas que le sirven en lo práctico, esa forma le venía mejor a Fernanda.

-Qué opinan respecto a las relaciones de pareja en la generación que hoy tiene 30-40? qué diferencias encuentran frente a generaciones anteriores? nuestros hermanos de 40-50, nuestros padres, nuestros abuelos…
-Qué pregunta… Y, las cosas cambian todo el tiempo… desde los 60 y la pastilla anticonceptiva, hasta que la gente hoy se conoce por Facebook… las relaciones hombre-mujer van mutando. Obviamente, hay cosas positivas y negativas de esos cambios. Hoy casarse o tener una pareja estable con la que se convive no está tan naturalizado como hace veinte años atrás: uno a veces se pregunta si nuestros abuelos estuvieron juntos cuarenta años por amor o por mandato. Que ya no sea así está bueno porque cuando se toma la desición probablemente se haga desde un lugar de convencimiento mayor, ya que la presión social sobre eso no es tan demencial como en otras épocas.
La parte negativa (sobre la que ahondamos mucho en la novela) es que a veces de la experiencia del mundo de las relaciones, la fluidez de las personas, genera una sensación de que todo va y viene en el amor, y que es muy difícil concretar algo un poco más duradero, porque tanto hombres como mujeres tienen la idea de que tal vez haya algo mejor que está por venir. La soltería se volvió algo mucho más deseable: sus consumos, sus comodidades. Y si bien el amor sigue siendo el motor por el que una persona quiere estar con otra, y creemos en eso, en la novela planteamos que no es la solución a todo. No queríamos un cuento de hadas en donde el amor funciona como una poción mágica, como una meta salvadora.


La nota fue publicada en eblog

viernes, 27 de noviembre de 2009

la novela

Te pido un taxi es la síntesis de que una situación, escena, momento, ya no da para más. La fiesta, cualquiera que sea, se terminó. Una noche de borrachera con una amiga, una cita a ciegas armada por el enemigo, una conversación con tu madre que te hace involucionar 15 años. Vayamos más lejos. Una relación en la que dos personas ya no se reconocen, o peor, se desconocen. Te pido un taxi es la la frase que obliga a la retirada.
Pero Te pido un taxi, la novela, es mucho más que eso. Es la historia de dos amigas que llegan al mismo tiempo a situaciones límites en sus vidas que las harán barajar y dar de nuevo. Cuando la vida no se parece en nada a lo que planearon, cuando el éxito laboral se convierte en un espejismo y el amor en una fórmula averiada, la amistad es, sin embargo, lo único seguro, el lugar en donde estar a salvo. La posibilidad de hilvanar todo aquello que parece arruinado.
Mercedes Halfon y Fernanda Nicolini lograron escribir una historia verdadera, sin fórmulas fáciles. Sin artilugios. Y, sobre todo, muy divertida.

“Julia y Bárbara son como Thelma y Louise pero tomando ácido.”

Pedro Mairal

PRESENTACION

De la novela de Mercedes Halfon y Fernanda Nicolini
(2009, Editorial Sudamericana)

La presentarán Marina Mariasch y Pedro Mairal

Luego No-DJ Guada Gaona hará un set de música de chicas.

El Viernes 4 de diciembre a las 19, en El Nacional, Estados Unidos 308.

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